De dónde…

Mi experiencia docente abarca desde clases en escuelas de música hasta clases particulares con alumnos desde los 8 hasta los 22 años. Entre ellos, se encuentran tanto aquellos con miras profesionales  como aquellos que lo contemplan como un puro placer.

Como resultado de esta experiencia, mi interés por la pedagogía y divulgación han tomado mucha fuerza. De hecho, las considero parte esencial del mantenimiento saludable del arte, y sueño con que sea accesible para todos los públicos.

 
De qué estoy hablando

Partiendo de esta idea, y con la formación obtenida en mi última especialización en música contemporánea, he diseñado un proyecto que combina varias facetas de la música. Tanto clásica como actual.

Y del mismo modo, la cambinación de la música con otras disciplinas artísticas. 

Algunas de las que podrían considerarse serían aquellas vinculadas directamente con el mundo performativo. Como el teatro.

También las que se encuentran dentro del mundo visual, o sea las artes plásticas. Incluyendo todas las opciones tecnológicas que existen.

La tecnología está aquí para quedarse y la música no debería estar ajena a ella.

 
Mi Objetivo

En resumen, lo que planteo es una hipótesis de cómo este tipo de enseñanza holística podría favorecer un buen desarrollo de aspectos directamente relacionados con la integración del intérprete en la sociedad que le rodea.

La profesión de músico es más amplia de lo que puede parecer en un principio, es una experiencia en 360 grados y aún por explorarse.

El siglo XXI es nuestro escenario ahora. Por eso quizás sea interesante aprender a andar y movernos en él solventemente. Y que ese aprendizaje llegue a ser una parte indispensable de nuestra evolución personal y artística.

Este proyecto ha recibido la ayuda de  valiosas aportaciones de psicólogos experimentados en la terapia con músicos profesionales y de estudios enfocados en el desarrollo y aprendizaje general/ musical durante la infancia y adolescencia.